MINISTERIO DE UJIERES

Ministerio de Ujieres
Al Servicio de Jesucristo
MINISTERIO DE UJIERES.
Hechos 6:3: “Hermanos, búsquense siete varones acreditados de entre ustedes llenos del espíritu santo y sabiduría, para que los nombremos sobre este asunto necesario;”
Estos hombres son llamados Ujieres o Diáconos, uno de los grandes ministerios de la Iglesia Cristiana. Los Ujieres son los primeros representantes de Cristo, ya que son los porteros de la iglesia, dan la bienvenida a la casa del Señor, haciendo toda obra de corazón, para la gloria de nuestro Dios (Colosenses 3:23 y 24), son los colaboradores del pastor, de los músicos, de los maestros pero sobretodo de nuestro Señor Jesucristo.
Independientemente de los requisitos bíblicos establecidos por el Señor en 1ª de Timoteo 3:8 al 13, los Ujieres deberán de cooperar en el seno de nuestra congregación, con amor, entusiasmo y desinteresadamente en las actividades desarrolladas en la iglesia, siguiendo dos principios o mandamientos, amar a Dios sobre todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a uno mismo.
Seguiremos la misión que nos dejó Jesucristo, cuidando de la iglesia y siguiendo sus pasos:
1) Apoyando en las actividades que se nos requieran.
2) Dando una buena bienvenida o recepción a cada persona de la congregación, como la daría nuestro señor.
3) Vigilando que exista orden (reverencia) en la casa del Señor durante las reuniones.
4) Apoyando en la seguridad de las personas y de sus pertenencias.
5) Vigilando el buen funcionamiento del edificio, así como de los muebles, aparatos electrónicos, etc.
6) Recogiendo las ofrendas y diezmos en cada servicio, además de diezmar y ofrendar, lo anterior de acuerdo a lo establecido por la palabra de Dios.
7) Vigilando la predicación de sanas doctrinas en el seno de nuestra congregación.
8) Deteniendo todo chisme, contiendas, falsos rumores o división.
9) Apoyando al Pastor y la congregación en sus actividades y proyectos.
Que la bendición de Dios este con todos nosotros y que su amor y sabiduría, nos muestre el camino a seguir en cada paso de nuestra vida, para dar gloria a su nombre con nuestros actos y palabras.


